domingo, 20 de abril de 2014

Robos, Plagios y otras hierbas.

El ego de un artista se infla cuando descubre que lo copian. Es como una confirmación de que si, de que hay que seguir adelante porque lo que uno hace vale la pena. Pero al mismo tiempo su templanza se quiebra cuando ve como otros sacan provecho económico de su trabajo. Todo artista interpreta, se inspira, transforma, absorbe, regurgita la obra de otros, porque las obras de otros forman parte del todo, este todo del que elegimos lo que nos llega a mover por dentro. Pero otra cosa es ROBAR. Robar el trabajo de otro para llenarse el bolsillo no es justo ni decente. Aquí un ejemplo:
Se ofertaban unos cursos de "puntillismo" en Maracay, Venezuela, usando mis obras como si fueran de autoría de la "profesora" incluso presentando malas copias de mis obras ST1 
o de  "Burbujas en la corriente" de 2003, catalogada en la VI bienal de pintura Pascual Tomás o de de Valencia (España). Una "profesora" de Valencia (Venezuela) que imparte cursos a menudo, que aparece en varias televisiónes venezolanas colaborando en programas de manualidades y otros menesteres artísticos. Vamos, que es alguien supuestamente profesional.
Por supuesto que de ese negocio yo no he visto ni un céntimo de bolivar, ni he dado permiso para que se usen imágenes de mis obras. No daré nombres, ni direcciones web para no colaborar con su falta respeto hacia el trabajo de los demás.
Pero vamos, no hay que ser muy ducho en el manejo de internet para con un poco de curiosidad saber quien es la impostora.

(Editado el 26 de abril de 2014). Afortunadamente el sistema de protección de datos de Google funciona y la página con mis imágenes robadas ha sido retirada. Dejo esta entrada como muestra de lo que nos suele pasar a los que nos dedicamos de algún modo a crear.